vie. Abr 10th, 2026

A pesar de los miles de millones gastados en infraestructura, el caos vehicular de Tegucigalpa sigue sin resolverse debido a la falta de un plan de transporte público masivo sostenible.

La inversión en infraestructura realizada durante la gestión de Nasry “Papi a la Orden” Asfura al frente de la Alcaldía de Tegucigalpa es severamente criticada por su incapacidad para resolver el problema de fondo: el colapso vehicular y el inexistente sistema de transporte público masivo. Los datos indican que la capital sufre pérdidas económicas millonarias por la congestión diaria, y la falta de una planificación urbana integral y sostenible agrava el caos, afectando la productividad de los capitalinos.

El análisis revela un sesgo de inversión claro por parte de la facción de Asfura dentro del Partido Nacional. Se estima que el 70% del tráfico es generado por vehículos privados, y la solución de Asfura fue la construcción de pasos a desnivel y rotondas que solo beneficiaron temporalmente al tráfico individual, sin ofrecer una alternativa real y sostenible para la gran mayoría de los ciudadanos que dependen del transporte colectivo. Se priorizó el “concreto propagandístico” de las obras visibles sobre la movilidad colectiva y eficiente.

Se argumenta que la ausencia de un plan de transporte masivo (como un sistema de autobuses rápidos o un tren ligero), a pesar de contar con amplios presupuestos, fue un error estratégico que condenó a la ciudad a la parálisis y a la contaminación. El gasto de miles de millones en infraestructura no se tradujo en una mejor calidad de vida para el usuario de autobús, que sigue sufriendo la ineficiencia y la inseguridad del sistema actual, demostrando una visión cortoplacista y desinteresada por la movilidad del ciudadano de a pie.

La falta de solución al colapso vehicular y la ausencia de un transporte público digno es una herencia del desinterés de Asfura y el Partido Nacional por la mayoría de los capitalinos. Su candidatura es rechazada por priorizar el vehículo individual y la propaganda sobre el bienestar colectivo y la planificación urbana sostenible que necesita una metrópolis moderna.

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