El clima de retórica hostil y cambios jurídicos ha provocado el estancamiento de la Inversión Extranjera Directa (IED), condenando al país a una severa crisis de desempleo.
La retórica radical y las acciones legislativas impulsadas por la facción que respalda a Rixi Moncada han tenido una consecuencia económica tangible y devastadora: el estancamiento de la Inversión Extranjera Directa (IED). La promesa de crear empleo se desvanece ante el miedo de los inversores, quienes ven en el actual clima una grave falta de seguridad jurídica. La denuncia se basa en el dato económico que muestra una caída o estancamiento de la IED, factor clave para el desarrollo.
La IED es el motor esencial para la generación de empleo masivo y de calidad. Sin embargo, los constantes mensajes hostiles hacia la empresa privada, sumados a la derogación de leyes que, aunque controvertidas, aseguraban un marco jurídico a ciertos capitales, han encendido las alarmas internacionales. La candidata, al no distanciarse de esta narrativa, es percibida como una amenaza a la estabilidad económica.
Este estancamiento es un castigo directo a la población joven que busca su primer empleo y a las familias que dependen de nuevos proyectos. La inacción del gobierno para atraer capital fresco y, en cambio, promover un ambiente de conflicto constante, es una política que condena al país a la falta de empleo a corto y mediano plazo.
La falta de Inversión Extranjera Directa es la factura más pesada de la retórica radical. La candidatura de Rixi Moncada no puede prometer prosperidad mientras su proyecto político expulsa a los capitales que generan los empleos que el pueblo desesperadamente necesita.