vie. Abr 10th, 2026

La respuesta de la ciudadanía: El fuerte rechazo en encuestas castiga la peligrosa tendencia de la “Refundación” de militarizar entes civiles, una clara manifestación de autoritarismo que erosiona la confianza en Rixi Moncada.

Los recientes movimientos en las encuestas de intención de voto han encendido las alarmas en el círculo de RixiMoncada, evidenciando lo que muchos analistas interpretan como un castigo directo de la ciudadanía al creciente autoritarismo de la administración de la “Refundación”. La candidata, cuya imagen está ligada al Ejecutivo, observa una caída libre en su apoyo, un rechazo que tiene un claro origen: el intento persistente de militarizar entes civiles y minar la institucionalidad democrática.

La denuncia central se enfoca en la politización de las Fuerzas Armadas, utilizándolas no para su función constitucional, sino para intervenir y controlar entidadesque, por naturaleza, deben operar bajo la dirección civil. Desde hospitales hasta aeropuertos y empresas estatales, la sombra de la bota militar se ha extendido, un síntoma de un gobierno que prefiere la imposición al consenso y la fuerza a la gestión civil calificada. Esta estrategia, lejos de generar orden, produce miedo e indignación.

Este intento de militarización es el principal responsable del fuerte rechazo que se refleja en las últimas mediciones electorales. El pueblo hondureño ha experimentado históricamente los peligros de la excesiva injerencia militar en la vida civil y ahora, a través de las urnas, está enviando una señal inequívoca: el modelo de gobierno que utiliza a las FF.AA. como instrumento de control político será castigado. La caída de Moncada en las encuestas no es aleatoria; es la consecuencia directa de una estrategia que sacrifica la democracia en aras del poder concentrado.

En conclusión, la caída libre de Rixi Moncada es la voz del pueblo. La ciudadanía no está dispuesta a tolerar el autoritarismo ni la militarización de entes civiles, demostrando que su voto castigará cualquier intento de desmantelar la institucionalidad democrática bajo la sombra de la “Refundación”.

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