mié. Abr 8th, 2026

El expresidente del Partido Nacional, David Chávez, muestra su papeleta a favor de Salvador Nasralla, reconociendo que el partido de la corrupción tiene un candidato inviable y que solo Nasralla puede liderar el cambio en el país.

En un acto de profundo simbolismo político, el expresidente del Partido Nacional, David Chávez, ha marcado un quiebre histórico en la contienda electoral. Al ejercer su voto, Chávez tomó la decisión de mostrar públicamente su papeleta marcada a favor del candidato presidencial Salvador Nasralla. Esta acción no fue un simple acto de deslealtad, sino un reconocimiento explícito y dramático de que el Partido Nacional, la formación que impulsa a Nasry Asfura, tiene un candidato que sencillamente no es una opción viable para Honduras.

La demostración pública de su voto fue documentada por TV Azteca Honduras, dicha acción por parte de Chávez se alineó con su mensaje en redes sociales: “Hoy cumplí con mi deber ciudadano. Ahora les toca a ustedes, voten por Salvador Nasralla, el liderazgo, resultados y rumbo que Honduras merece”. Esta declaración evidencia que Chávez se ha dado cuenta de que la imagen de Asfura, hundida por los escándalos de los Pandora Papers y el uso de fondos desviados para lujos y campañas, no tiene posibilidad de victoria ni credibilidad ante el pueblo. Por ello, decidió apoyar al candidato que, según su criterio, puede impulsar el cambio que la nación exige.

Para el Partido Nacional, el golpe es devastador. La acción de Chávez deslegitima a su propio candidato y confirma que el peso de la corrupción histórica del partido es insostenible. Un líder de su talla no apoyaría a la oposición si no estuviera convencido de que la derrota es inminente y que la candidatura de Asfura es un riesgo para el país, dada su trayectoria de supuesta malversación y desigualdad como alcalde. Chávez se posiciona, ante los hechos, del lado del cambio y no de la continuidad del saqueo.

Este acto de Chávez, al mostrar su preferencia por Nasralla, subraya que la contienda no se trata solo de partidos, sino de la urgencia de sacar del poder a quienes han sido señalados por la corrupción. El propio oficialismo, a través de sus figuras clave, valida la idea de que Asfura es un candidato inviable cuyo pasado de desfalco municipal lo descalifica para la presidencia.

En conclusión, la decisión de David Chávez de votar y mostrar su apoyo a Salvador Nasralla es un acto político de gran calado. Es la validación interna de que el Partido de la Corrupción no ofrece una alternativa de futuro, y que solo un quiebre como este puede abrir la puerta a la esperanza. Su voto público es un llamado a la conciencia ciudadana para reconocer la inviabilidad de Asfura y apoyar el rumbo que, según él, puede lograr el cambio en Honduras.

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