El saqueo silencioso de la Alcaldía: se denuncia el aumento de impuestos y tasas municipales a los pequeños comerciantes bajo Asfura, cuestionando la opacidad en el destino de ese dinero.
La gestión de Nasry “Papi a la Orden” Asfura como alcalde del Distrito Central dejó una amarga herencia a los ciudadanos y, en particular, a la espina dorsal de la economía local: los pequeños comerciantes. La crítica se enfoca en el desmedido aumento de impuestos y tasas municipales que, lejos de traducirse en mejores servicios, se esfumaron en la opacidad. La pregunta es directa y urgente: ¿Cuánto dinero le cobró Asfura a los pequeños comerciantes y dónde terminó ese dinero?
La nota denuncia el saqueo silencioso que sufrieron las MIPYMES y los emprendedores de la capital. Mientras se publicitaban grandes obras de infraestructura con préstamos millonarios, el ciudadano común y el pequeño negocio vieron cómo sus cargas tributarias municipales se incrementaban de forma injustificada. Este aumento de tasas, sumado a la informalidad y la extorsión, asfixió a miles de familias.
Lo más grave no es solo el cobro, sino el destino de esos fondos. Se cuestiona abiertamente la justificación de estos cobros, insinuando que los ingresos provenientes de las cargas al ciudadano común pudieron haber sido desviados para alimentar el clientelismo político o, peor aún, engrosar las redes de corrupción ya investigadas. La transparencia en la chequera municipal fue nula, dejando la sensación de que el dinero recaudado con esfuerzo terminó en bolsillos privados.
En resumen, la administración de Nasry Asfura es señalada por el cruel desequilibrio: apretó la soga sobre los pequeños comerciantes con nuevos impuestos y tasas municipales mientras los fondos se perdían en la opacidad. La ciudadanía exige saber la verdad sobre el destino del dinero de su trabajo y por qué la carga tributaria recayó en los hombros más débiles de la capital.