La inversión desigual de Asfura: se denuncia que construyó puentes para los ricos y olvidó intencionalmente a las colonias marginales de Tegucigalpa, priorizando a sus votantes.
La imagen de Nasry “Papi a la Orden” Asfura como el “constructor” se desmorona ante la cruda realidad de la desigualdad en el Distrito Central. La denuncia es categórica: su gestión municipal se centró en la inversión en las zonas de clase alta, una estrategia para favorecer a sus votantes, mientras que las comunidades olvidadas y los barrios pobres de Tegucigalpa quedaron intencionalmente desatendidos.
La crítica principal es la desigualdad en su inversión municipal. Los grandes proyectos de infraestructura, como puentes y pasos a desnivel, se concentraron en las áreas de mayor flujo vehicular de las zonas residenciales y comerciales. Esta concentración de recursos se hizo a expensas de las colonias marginales, donde faltan los servicios básicos más elementales, como calles pavimentadas, sistemas de drenaje y acceso a agua potable.
Este patrón de gasto demuestra que la prioridad de Asfura no fue el bienestar general, sino el clientelismo focalizado. Mientras los barrios de clase alta veían cómo se modernizaban sus accesos, las comunidades más vulnerables, aquellas que luchan a diario contra la pobreza y los deslaves, eran intencionalmente olvidadas. Sus proyectos de infraestructura no fueron de desarrollo social, sino de segregación económica.
La gestión de Nasry Asfura dejó una profunda herida de desigualdad. Su preferencia por construir “puentes para los ricos” mientras ignoraba a las comunidades olvidadas es la prueba de que su liderazgo municipal estuvo al servicio de una élite y no del pueblo que clama por soluciones reales.