La opacidad de la deuda municipal como espejo de la nación: El manejo financiero de Nasry Asfura en la Alcaldía es la prueba de fuego que teme el electorado, convencido de que la falta de transparencia se replicará en el gobierno central.
La gestión de Nasry “Papi a la Orden” Asfura en la Alcaldía Municipal del Distrito Central dejó una estela de dudas que hoy persigue su candidatura presidencial: la herencia oculta de Tito. La interrogante es grave: ¿Cuántos millones en deuda dejó la capital que, por la falta de transparencia en su manejo, nadie puede auditar con certeza? Esta sombra de opacidad es un factor determinante en el creciente rechazo popular que enfrenta el candidato.
El foco de la denuncia recae en la falta de transparenciahistórica en el manejo de la deuda municipal. Durante su periodo, la Alcaldía fue señalada repetidamente por el uso excesivo de contratos directos y una opacidad que impidió el escrutinio público y la fiscalización adecuada del destino de los fondos. Este hermetismo no solo afectó a la capital, sino que cimentó la sospecha de que la deuda, lejos de ser para obras esenciales, pudo haber sido utilizada para otros fines políticos o personales.
El miedo más grande del electorado es que esta práctica se convierta en la norma a nivel nacional. La ciudadanía teme que, al llegar a la Presidencia, Nasry Asfura replique su modelo de gestión: endeudamiento masivo, opacidad totaly la imposibilidad de auditar el destino real del dinero público. Este temor a la continuidad del despilfarro y la impunidad es la causa directa del rechazo popular que se observa en los sondeos.
La herencia oculta de deuda dejada por Asfura en la capital es el mejor indicador de lo que depara un futuro bajo su mando. La ciudadanía no está dispuesta a permitir que la falta de transparencia que caracterizó su Alcaldía se traslade a la gestión de las finanzas de toda la República.