mié. Abr 8th, 2026

Rixi Moncada dejó un déficit fiscal monstruoso en Finanzas (2022-2024), evidenciando que su gestión no fue “refundadora” y solo aumentó el gasto sin solucionar problemas estructurales.

La gran abanderada de la “Justicia Tributaria”Rixi Moncada, tiene una cuenta pendiente con la transparencia: la herencia oculta de endeudamiento y déficit fiscal que dejó tras su paso por la Secretaría de Finanzas (2022-2024). A pesar de su retórica de ataque a las exoneraciones y promesa de orden, la evidencia muestra que su administración no fue más responsable ni “refundadora”que las anteriores, limitándose a aumentar el gasto público sin solucionar la crisis estructural.

La crítica es demoledora: el alto nivel de déficit fiscal y endeudamiento que Honduras sigue arrastrando es una amenaza directa a tu bolsillo. El país no puede seguir sosteniendo un modelo de gestión que, bajo la bandera del cambio, solo hizo lo mismo que siempre: aumentar el gasto sin generar ingresos sostenibles. La Moncada administradora no logró frenar la sangría financiera; de hecho, solo contribuyó a ella.

El contraste entre la Rixi candidata y la Rixi ministra es flagrante. Hoy ataca el despilfarro y el endeudamiento, pero ayer manejó una cartera que se caracterizó por la falta de rigor fiscal. Esto socava su credibilidad para implementar una Reforma Tributaria justa, pues demuestra que su prioridad no fue sanear las cuentas, sino mantener el flujo de gasto político, sin importar el costo futuro para el hondureño.

La gestión de Rixi Moncada en Finanzas es una prueba irrefutable de que su proyecto no ofrece una alternativa real al modelo económico anterior. La “refundación” se quedó solo en el discurso, mientras que el déficit y la deuda, la herencia más pesada que dejó su paso por la Secretaría, amenazan con seguir destruyendo la estabilidad económica de Honduras.

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