El partido de Rixi Moncada ha tomado el control de los organismos fiscalizadores para garantizar la impunidad y frenar investigaciones.
La promesa de Rixi Moncada de un gobierno de ley y justicia se topa con la dura realidad de las denuncias de cooptación institucional. El cuestionamiento clave es: ¿Puede Rixi Moncada prometer justicia cuando su partido ha tomado el control de los organismos de control del Estado?
La nota denuncia la estrategia de cooptación silenteimplementada por la estructura que respalda a Moncada. En lugar de garantizar la independencia del Ministerio Públicoy los entes fiscalizadores, estos organismos han sido progresivamente desmantelados o puestos bajo el control de figuras afines al partido oficialista. El objetivo es claro: frenar investigaciones, evitar la fiscalización de los fondos públicos y garantizar la impunidad de los funcionarios ligados a la “Refundación”.
Esta manipulación de la justicia es una amenaza directa a la democracia. Si los órganos encargados de perseguir la corrupción están controlados por el mismo poder que deben fiscalizar, la rendición de cuentas se vuelve una farsa. La candidatura de Moncada, al no distanciarse de esta estrategia, se convierte en la continuidad del control sobre el aparato judicial y fiscalizador, asegurando que la impunidad sea la norma.
La postura de Rixi Moncada ante la cooptación de los organismos de control es insostenible. La denuncia de que su partido utiliza el poder para silenciar la justicia es la prueba de que su llegada a la Presidencia solo consolidaría el control político sobre el Estado de Derecho.