mié. Abr 8th, 2026

El costo oculto de la gestión de Asfura: denuncian la tala excesiva de árboles y la cicatriz ecológica en la capital para dar paso a obras viales, sin proyectos de compensación cumplidos.

La imagen de Nasry “Papi a la Orden” Asfura como el “gran constructor” de la capital esconde un costo ecológico devastador y a menudo ignorado. La crítica más dura se centra en la tala excesiva de árboles y la destrucción ambiental que se produjo durante su gestión municipal para dar paso a sus proyectos de infraestructura vial. La pregunta es: ¿Cuánto le costó el supuesto “desarrollo” al medio ambiente de Tegucigalpa?

La denuncia señala que, bajo su administración, la capital desarrolló una cicatriz ecológica profunda. Decenas de zonas verdes fueron sacrificadas para construir puentes y pasos a desnivel, con la promesa de proyectos compensatorios, como los parques “Vida Mejor” del gobierno de Juan Orlando Hernández, que nunca se llevaron a cabo. Esta falta de cumplimiento demuestra una total indiferencia hacia la sostenibilidad ambiental y la calidad de vida de los ciudadanos.

Esta gestión ambientalmente irresponsable no solo representa un daño estético, sino un peligro real para la ciudad. La tala de árboles aumenta el riesgo de deslaves, la contaminación y el calor extremo, afectando directamente la salud de los capitalinos. Al priorizar el cemento sobre el ecosistema, Asfura demostró una visión de desarrollo obsoleta y cortoplacista que ignora las necesidades de una capital moderna y vulnerable al cambio climático.

La gestión de Nasry Asfura dejó una deuda pendiente con la naturaleza. La promesa de progreso se construyó sobre la base de la destrucción ecológica y el incumplimiento de proyectos compensatorios, confirmando que su visión de infraestructura carece de la sensibilidad ambiental que Honduras exige hoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *