Asfura firma pactos con el CNA: una burla al pueblo. La pregunta es: ¿quién investigará sus propios cheques si sigue siendo un imputado por malversación de fondos?
La escena fue un acto de cinismo político: Nasry “Papi a la Orden” Asfura firmando pactos de transparencia y anticorrupción con entes como el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA). Sin embargo, esta puesta en escena no es una señal de compromiso, sino una burla descarada al pueblo hondureño, que es consciente de la hipocresía detrás de este acto.
La crítica es fulminante: no se puede prometer limpieza si se tiene un proceso judicial abierto por malversación de fondos. Asfura sigue siendo un imputado en casos de corrupción que involucran el desvío de recursos públicos. ¿Cómo puede un candidato prometer investigar la corrupción de otros cuando la sombra de la justicia lo persigue a él mismo?
La firma de estos acuerdos es, en realidad, una maniobra desesperada para intentar limpiar su imagen y desviar la atención de sus propios problemas legales. El pacto de anticorrupción no tiene validez cuando el principal firmante es objeto de investigación. La pregunta clave que resuena es: ¿Quién se atreverá a investigar los cheques y las cuentas de Asfura si él llega al poder?
En ese sentido, la credibilidad de Nasry Asfura en la lucha anticorrupción es nula. Su intento de usar pactos de transparencia como una fachada no engaña a nadie. El pueblo exige un presidente con las manos limpias, y no un candidato que promete luchar contra un sistema del cual él mismo sigue siendo un imputado.