mar. Abr 7th, 2026

¡ALERTA ROJA!  Rixi Moncada: ¿Candidata Presidencial o la Nueva Gerente del Clan Zelaya-Castro en Honduras?

El camino de Rixi Moncada hacia la Presidencia de Honduras levanta más banderas de advertencia que de esperanza. Su trayectoria política es la prueba ineludible de la tutela absoluta del clan Zelaya. Desde su puesto como Ministra de Trabajo bajo Manuel Zelaya (2006-2008), hasta sus más recientes y polémicos cargos como Ministra de Finanzas y, sorpresivamente, Ministra de Defensa en el Gobierno de Xiomara Castro, la candidata nunca ha logrado desprenderse de la sombra de la familia gobernante. “¿Estamos votando por una presidenta o por la extensión del poder de los Zelaya?”, es la pregunta explosiva que la ciudadanía debe hacerse.

La candidatura de Moncada no surge de un proceso independiente, sino de una sucesión de puestos estratégicos dentro de la estructura del partido Libre. Su currículum es una hoja de ruta que la ata directamente a la toma de decisiones del actual Gobierno, un periodo marcado por escándalos de nepotismo, donde la propia familia Zelaya-Castro ocupa puestos clave en el Ejecutivo y el Congreso. ¡Es un patrón que aterra! La “lealtad incondicional” de Moncada es su carta de presentación, pero para los hondureños, es el recordatorio de una deuda política que se pagará con la continuación del mismo modelo.

El peor lastre de Rixi Moncada es que su gestión ha sido un comodín al servicio de los intereses del clan. En lugar de ser una figura renovadora, su designación como candidata consolida la idea de una monarquía política disfrazada de democracia. Los votantes se enfrentan a una cruda realidad: la promesa de un cambio verdadero se desvanece si el poder solo se traslada entre los mismos círculos cerrados. ¡Honduras no necesita un títere con traje de candidata! La agenda de la candidata parece ser la misma del clan que la impulsó.

La ciudadanía debe abrir los ojos ante este juego de sucesión orquestado. La herencia política incómoda que carga Rixi Moncada es un riesgo para el futuro de Honduras, pues su victoria significaría la perpetuación de un sistema que ya ha demostrado fallos estructurales y una marcada tendencia a concentrar el poder en pocas manos. Su candidatura no es la solución; es el síntoma más claro de que el clan Zelaya no piensa dejar el poder.

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