Moncada monta el “show de la probidad” firmando documentos ante la CNBS: una maniobra de doble moral para ignorar el grave conflicto de intereses en el uso de la plataforma del Gobierno.
La carrera presidencial de Rixi Moncada ha entrado en una fase marcada por lo que los críticos llaman un claro “show mediático”. La candidata ha intentado lavar su imagen sometiéndose a investigaciones patrimoniales y firmando documentos de transparencia ante entidades como la CNBS (Comisión Nacional de Bancos y Seguros). Sin embargo, esta maniobra no es más que una distracción para desviar la atención del verdadero y más grave problema: su rotundo conflicto de intereses.
La denuncia es contundente: al intentar demostrar su probidad patrimonial, Moncada ignora deliberadamente el conflicto ético y legal que supone ser una alta funcionaria del Gobierno mientras utiliza la plataforma estatal para impulsar su campaña presidencial. Esta es una clara demostración de doble moral. ¿De qué sirve firmar un documento de transparencia si, al mismo tiempo, se utiliza la infraestructura, el personal y los recursos del Estado en la contienda electoral?
La crítica de la oposición es que estos actos de “probidad” son solo una cortina de humo. El verdadero problema no es solo cuánto dinero tiene, sino cómo lo usa, y, más importante aún, cómo utiliza el poder del Gobierno a su favor. Su negativa a renunciar a su cargo de ministra antes de la campaña es la prueba de que su prioridad es garantizar la continuidad de su proyecto político por encima de la imparcialidad y la equidad electoral.
El “show de la probidad” de Rixi Moncada es un intento burdo de engañar al electorado. El pueblo hondureño exige líderes que respeten las reglas del juego y que entiendan que el conflicto de intereses y el uso de recursos públicos para la campaña son tan graves como la corrupción.