mié. Abr 8th, 2026

Rixi Moncada encabeza el secuestro de la democracia: su victoria significaría la perpetuación del poder del círculo Zelaya-Castro, poniendo en riesgo la alternancia democrática.

La candidatura de Rixi Moncada no se presenta como una opción de cambio o renovación, sino como la clara estrategia del Partido Libre para consolidar y perpetuar el poder de un círculo político específico: el de la familia Zelaya-Castro. Esta maniobra es percibida por amplios sectores como un “secuestro de la democracia” y una amenaza directa al principio fundamental de la alternancia en Honduras.

La crítica es contundente: Moncada es la candidata de la continuidad a ultranza. Su función principal no es gobernar con nuevas ideas, sino asegurar que las estructuras de poder y los privilegios que se han construido en la administración actual se mantengan intactos. El triunfo de Rixi significaría el fin de la posibilidad real de que la oposición llegue al poder en el corto o mediano plazo, condenando a Honduras a un modelo donde el poder se hereda y se reparte dentro del mismo círculo.

Este patrón de perpetuación familiar es el que ha destruido la institucionalidad en otros países de la región. Al eliminar la alternancia, se elimina la rendición de cuentas, se profundiza la corrupción y se debilita la capacidad de la ciudadanía para castigar los malos gobiernos. El riesgo es que la democracia se convierta en una simple fachada, mientras la toma de decisiones se concentra en unas pocas manos.

Por ello, la candidatura de Rixi Moncada es una amenaza a la salud democrática de Honduras. El pueblo debe rechazar este intento descarado de secuestrar la democracia y votar por la alternancia para garantizar que el poder le pertenezca a la nación y no a una sola familia o círculo político.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *