vie. Abr 10th, 2026

El negocio de la infraestructura: La facción de Nasry Asfura es criticada por aprobar concesiones y contratos a largo plazo que resultan lesivos para el Estado, beneficiando a privados y endeudando a los ciudadanos.

La gestión del Partido Nacional, de la cual Nasry “Papi a la Orden” Asfura fue una figura fundamental, está marcada por la polémica de las concesiones de infraestructura a largo plazo, una práctica que desangró las finanzas públicas en favor de unos pocos. La denuncia se basa en la evidencia de que múltiples contratos (carreteras, peajes, servicios) fueron negociados bajo un halo de opacidad e irregularidades, resultando en acuerdos que son profundamente lesivos para el Estado hondureño y onerosos para el ciudadano común que debe pagar tarifas elevadas.

El análisis de estos contratos a largo plazo revela que el beneficio asegurado para las empresas privadas supera con creces el retorno para el Estado, a menudo incluyendo cláusulas leoninas que obligan al gobierno a pagar compensaciones millonarias en caso de incumplimiento, incluso cuando el incumplimiento es por falta de voluntad política de las empresas. Este esquema de concesiones, impulsado bajo la influencia de su partido, priorizó el beneficio de grupos de interés cercanos sobre la economía nacional y el bienestar de la población, evidenciando un modelo de privatización encubierta y perjudicial.

Se argumenta que el rol de Asfura en esta estructura de poder lo hace directamente responsable por esta herencia de contratos injustos que hipotecan el desarrollo futuro. Su candidatura es percibida como el último intento de asegurar la continuidad del esquema que permite el enriquecimiento de pocos a costa de los impuestos y los peajes que pagan los hondureños. La falta de transparencia en estas negociaciones, que se realizaron a puerta cerrada, es un sello indeleble de la gestión del Partido Nacional.

La herencia de las concesiones lesivas y los contratos a largo plazo es el precio que paga el ciudadano por la opacidad del Partido Nacional y de su líder. Nasry Asfura no puede prometer un futuro mejor mientras defiende el esquema que endeuda al país y enriquece a grupos privados, demostrando que su prioridad no es el interés público, sino el de sus aliados económicos.

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