mié. Abr 8th, 2026

Rixi Moncada se consolida como la garante de la impunidad: el regreso triunfal de funcionarios controversiales demuestra que la “Refundación” es un mero trueque de corruptos.

La candidatura de Rixi Moncada está marcada por un patrón de conducta que anula su discurso anticorrupción: el perdón sistemático del delito y el regreso triunfal a la política de figuras altamente controversiales del Partido Libre. Este no es un simple reacomodo de cuadros; es la prueba de que Moncada es la garante de la impunidad de su partido.

La ciudadanía observa con indignación cómo antiguos funcionarios, envueltos en escándalos o beneficiados por amnistías polémicas, han vuelto a ocupar puestos clave, muchos de ellos bajo el “ala” protectora de Rixi Moncada durante su gestión. Esta realidad desmantela la narrativa de la “Refundación” y la expone como un mero trueque de corruptos. Libre no está limpiando la casa, sino reacomodando a los mismos actores con nuevas etiquetas.

La crítica central es que la promesa de justicia de Moncada es selectiva. Al proteger o reinstalar a figuras cuestionadas, envía un mensaje claro: la lucha contra la corrupción se aplica a la oposición, pero dentro de Libre rige el “perdón del delito” por conveniencia política. Esto socava cualquier atisbo de legitimidad en su plataforma.

La complicidad de Rixi Moncada con el regreso de funcionarios “perdonados” es una traición a la esperanza del pueblo. Un voto por ella es un voto por la continuidad del sistema de impunidad, donde la justicia y el castigo se subordinan a los intereses del partido en el poder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *