La amenaza a la justicia: se denuncia que la verdadera agenda de Nasry Asfura es asegurar un pacto de perdón y olvido (amnistía) para todos los corruptos de su partido y garantizar su impunidad.
La candidatura de Nasry “Papi a la Orden” Asfura se enfrenta a la denuncia más grave y temida por la ciudadanía: la intención de usar el poder presidencial para concretar un “pacto de perdón” para los funcionarios de su partido acusados o condenados por corrupción. La pregunta que aterroriza a Honduras es directa: ¿Hará Nasry Asfura un decreto para liberar a los corruptos de su partido si gana la presidencia?
La nota explota el temor a la impunidad total. Se denuncia que la verdadera y única agenda detrás de la campaña de Asfura no es la infraestructura o el empleo, sino asegurar una amnistía de facto para todos aquellos ligados a los escándalos de corrupción que han saqueado las arcas del Estado. Su elección, por lo tanto, no significaría un cambio de mando, sino el blindaje absoluto de la élite criminal.
El “pacto de perdón y olvido” que presuntamente impulsaría Asfura es un ataque directo a los avances en la lucha contra la corrupción y a la justicia. De concretarse, se anularían años de investigaciones, se traicionaría la confianza internacional y se consolidaría la idea de que en Honduras, el poder político garantiza la total impunidad, sin importar la magnitud del crimen.
En ese sentido, la victoria de Nasry Asfura representa una grave amenaza a la justicia. La denuncia del pacto de perdón que busca proteger a los corruptos de su partido convierte su candidatura en un riesgo para el Estado de Derecho y la moral pública de Honduras.