vie. Abr 10th, 2026

Rixi Moncada, durante su breve paso por Defensa, autorizó compras millonarias directas en las FFAA, burlando la transparencia bajo el pretexto de la seguridad y el combate al crimen.

La gran abanderada de la lucha anticorrupción, Rixi Moncada, tiene un historial que su propio discurso se niega a reconocer: las compras millonarias sin licitación durante su breve pero influyente paso por la Secretaría de Defensa. La candidata, que exige transparencia al Partido Nacional, se hizo de la vista gorda ante la Ley de Contratación del Estado al autorizar adquisiciones urgentes y compras directas dentro de las Fuerzas Armadas (FFAA), un sector históricamente propenso a la opacidad.

Esta es la evidencia de que la lucha contra la corrupción de Rixi es selectiva e hipócrita. La Ley de Contratación del Estado es clara: la licitación pública es el mecanismo para garantizar la transparencia y obtener el mejor precio para el Estado. Al autorizar compras directas, incluso bajo el pretexto de la “lucha contra el crimen” o la “seguridad”, se abre la puerta a la sobrefacturación y al desvío de fondos públicos a manos de proveedores amigos. ¿Qué garantía tiene el pueblo hondureño de que esos recursos se usaron de manera pulcra?

El cuestionamiento es de fondo: la excusa de la “urgencia en seguridad” es el mecanismo clásico utilizado por la clase política para evadir el control. La misma persona que hoy promete sanear el gobierno, permitió que miles de millones de lempiras se gastaran sin el rigor y la transparencia exigida por la ley. Esto demuestra una doble moral peligrosa en quien aspira a la presidencia.

La gestión de Rixi Moncada en la Secretaría de Defensa revela que su cruzada anticorrupción es una fachada. La autorización de compras sin licitación es un acto que contradice flagrantemente su discurso, demostrando que, en la práctica, priorizó la discrecionalidad en el manejo de fondos sobre la transparencia. El pueblo hondureño no puede confiar su futuro a una líder que ha participado en el negocio oscuro de la seguridad a espaldas de la ley.

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