vie. Abr 10th, 2026

La retórica hostil de Rixi Moncada genera miedo: su discurso contra los “ricos” está espantando la inversión y afectando gravemente la confianza empresarial, castigando a emprendedores y a la clase media.

La retórica de confrontación ideológica de Rixi Moncada ha trascendido las tarimas políticas para sembrar una semilla de incertidumbre y miedo en el corazón productivo de Honduras. Lejos de ser un simple llamado a la justicia social, el discurso de la candidata oficialista, cargado de ataques a la clase productiva y a los grupos económicos, se ha convertido en una amenaza palpable que espanta la inversión y pone en jaque la estabilidad de miles de emprendedores y familias de clase media.

La situación es crítica: en un país que clama por la generación de empleo, la candidata envía señales de hostilidad e inseguridad jurídica a quienes arriesgan su capital para crear fuentes de trabajo. Su enfoque ideológico, que demoniza a los “ricos”, es interpretado por el sector privado, incluso por los pequeños y medianos empresarios, como una advertencia de que un gobierno bajo su mando impondría regulaciones punitivas, confiscaría bienes o cambiaría las reglas del juego de forma arbitraria. La confianza es el oxígeno de la economía, y el discurso de Moncada la está asfixiando.

Lo más preocupante es el impacto colateral. No son las grandes corporaciones, acostumbradas a operar en entornos volátiles, las únicas afectadas. Son los emprendedores que inician con un pequeño préstamo y la clase media que teme perder su empleo ante la retracción del capital, quienes sufren el golpe de este miedo inducido. Cuando la inversión se congela, el desempleo se dispara, y la promesa de justicia social queda sepultada bajo la ruina económica.

Por todo ello, la denuncia se mantiene firme: el discurso de Rixi Moncada no es un instrumento de equidad, sino un arma de destrucción económica. Su retórica hostil es la causa directa de la huida de la inversión y una clara advertencia de que su modelo de gobierno castigará al trabajo, al ahorro y a quienes verdaderamente generan la riqueza del país.

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