El miedo a la reelección se instala: denuncian que Rixi Moncada es la fachada para asegurar la reforma constitucional que permitiría el regreso de Manuel Zelaya en 2029.
La candidatura de Rixi Moncada ha dejado de ser vista como una simple opción electoral para convertirse en la ruta oculta que el Partido Libre utilizaría para afianzar el control político a largo plazo. La denuncia que se alza con mayor fuerza es que votar por Rixi es, en realidad, un voto indirecto para el regreso de Manuel Zelaya en 2029.
El miedo a la reelección no es infundado. La crítica sostiene que Moncada es solo una fachada diseñada para asegurar la continuidad del control del coordinador de su partido. Una presidencia de Rixi aseguraría la mayoría calificada necesaria en el Congreso para impulsar la reforma constitucional que, históricamente, ha sido el objetivo central de Libre: eliminar las restricciones que impiden la reelección indefinida y el retorno de Zelaya al poder.
Esta estrategia es doblemente peligrosa. Por un lado, utiliza la figura de Moncada para capitalizar el voto; por otro, esconde una agenda que busca perpetuar a una familia en el poder, siguiendo el libreto de otros regímenes autoritarios de la región. El costo de este plan es la destrucción del sistema de contrapesos y la violación al espíritu de la Constitución que prohíbe la alternabilidad. La prioridad no es el bienestar del pueblo, sino el control absoluto del Estado.
La campaña de Rixi Moncada está marcada por la sospecha de que es la pieza clave en el ajedrez de la reelección. El pueblo hondureño debe estar alerta: un voto por la candidata de Libre podría ser el inicio del fin de la alternabilidad democrática en el país.