La candidata de LIBRE es denunciada por incitar a la violencia y el ataque cobarde contra militantes del PLH, actuando con métodos de delincuencia organizada.
La candidatura de Rixi Moncada ha quedado brutalmente expuesta ante la denuncia de que la candidata habría dado la orden directa para que militantes de LIBRE atacaran de manera cobarde y organizada una gigante y pacífica caravana del Partido Liberal de Honduras (PLH). Esta acción, donde supuestamente se usaron piedras y palos, desmantela por completo el discurso de “Refundación” y la promesa de cambio que enarbola Moncada.
La crítica es fulminante: mientras Moncada predica el fin de la corrupción y el respeto a la democracia, su partido se organiza como delincuentes para agredir físicamente a la oposición. Este incidente no es un simple altercado, sino una prueba de la doble moral que impera en su cúpula, donde la ambición política justifica la violencia y el caos en las calles.
Al supuestamente instruir la agresión, la candidata se coloca en una posición de autoridad moral insostenible. Se le cuestiona si un gobierno que comienza su camino con la violencia y la intimidación puede garantizar la paz y el respeto a las libertades ciudadanas. La denuncia subraya que la desesperación ante el inminente fracaso electoral está llevando a LIBRE a métodos propios de la delincuencia.
Rixi Moncada debe responder ante la ley y ante el pueblo por la denuncia de haber ordenado una agresión cobarde a una caravana pacífica. Su supuesta vinculación con actos de violencia y delincuencia organizada es la prueba más contundente de que su proyecto no ofrece un cambio ético, sino el riesgo de un gobierno inestable y autoritario.
