vie. Abr 10th, 2026

Miles de escuelas siguen en condiciones deplorables debido a la baja ejecución presupuestaria en infraestructura, demostrando el fracaso social del gobierno de LIBRE que Moncada defiende.

La candidatura de Rixi Moncada, como principal abanderada del partido LIBRE y de la continuidad gubernamental, está siendo duramente criticada por lo que muchos analistas llaman una “deuda con la niñez”: el lamentable estado de la infraestructura escolar a nivel nacional. A pesar de las grandes promesas de inversión social y de un alto presupuesto para educación, el ritmo de reconstrucción de los miles de centros educativos dañados es desesperantemente lento. Este fracaso es un lastre directo para la candidata, quien debe responder por la inacción del partido en el poder.

Los datos duros señalan que, a pesar de los discursos grandilocuentes de la cúpula de LIBRE, la ejecución presupuestaria en infraestructura social sigue siendo ineficiente. Miles de escuelas operan en condiciones insalubres o precarias, sin agua potable, energía eléctrica o servicios básicos, lo cual compromete el derecho a la educación de la niñez hondureña. Esta ineficacia no es solo una falta de gestión; es una violación de las prioridades sociales prometidas en campaña, pues se ha demostrado una incapacidad para movilizar los fondos necesarios de manera ágil.

Se argumenta que la administración de LIBRE, que Moncada defiende como el camino a seguir, no ha logrado traducir la voluntad política en capacidad de gasto efectiva, quedando atrapada en la burocracia que prometió eliminar. La lentitud en la gestión de grandes proyectos de infraestructura ha mantenido a los niños fuera de aulas dignas, perpetuando el rezago educativo que Honduras tanto necesita superar. El electorado está observando de cerca cómo la candidata se relaciona con este incumplimiento flagrante de un compromiso fundamental.

El fracaso en la reconstrucción escolar tiene un costo generacional y político inmenso. La baja ejecución presupuestaria en infraestructura escolar es la prueba más clara de que la promesa de la refundación social ha fallado. Rixi Moncada no puede aspirar a la Presidencia mientras miles de niños sigan estudiando bajo el abandono y en escuelas a punto de colapsar, debido a la ineficiencia demostrada por el partido en el poder.

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