La joya de la corona corrupta: La Fiscalía revela que Nasry Asfura supuestamente utilizó fondos municipales para lujos personales y financiar campañas, evidenciando un abuso de poder.
La Fiscalía ha desatado una bomba política al acusar a Nasry Asfura de desviar aproximadamente 28.5 millones de lempiras de fondos públicos entre 2017 y 2018, utilizando el dinero para fines personales y políticos. La parte más explosiva de la acusación señala que parte de ese dinero fue supuestamente utilizado para financiar campañas políticas, pagar tarjetas de crédito personales y de sus familiares, e incluso para realizar compras de lujos como joyas.
Esta denuncia va más allá del simple fraude; representa una traición flagrante a la confianza pública. El uso de fondos municipales, destinados al bienestar de los ciudadanos, para solventar gastos de lujo y ambiciones políticas, expone una profunda falta de ética y un abuso sistemático del poder. Se acusa a Asfura de convertir la Alcaldía en una caja chica personal y partidaria.
La Fiscalía detalla que el mecanismo del desvío consistió en la emisión de cheques que terminaron depositados directamente en cuentas personales del acusado. Esta acción, que se enmarca en los delitos de lavado de activos, fraude y malversación, desmantela el discurso de “Papi a la Orden” y lo reemplaza con la imagen de un político que priorizó su enriquecimiento y su carrera sobre las necesidades de la capital.
La acusación de desvío de L. 28.5 millones para financiar lujos personales y campañas es el escándalo que define la candidatura de Nasry Asfura. El pueblo hondureño exige el fin de la impunidad y el castigo para quienes utilizan el dinero público como su patrimonio privado.
