Una sombra de escándalo internacional ha caído sobre la ya tensa contienda electoral en Honduras, poniendo el foco en un asesor político de Nasry Asfura.
Se trata del argentino Fernando Cerimedo, cuya conexión con procesos golpistas y campañas de desinformación en el extranjero se vuelve de máxima relevancia en medio de una elección presidencial tan cerrada.
Cerimedo, conocido como un influenciador de derecha y exasesor de La Libertad Avanza (el partido del presidente argentino Javier Milei), no es una figura menor. El argentino figura como el único extranjero señalado en la grave causa del intento de golpe de Estado en Brasil contra el presidente Lula da Silva.
En la investigación de 884 páginas de la Policía Federal brasileña, Cerimedo es mencionado 66 veces y se le acusa de ser un actor clave en el Centro de Desinformación y Ataques al Sistema Electoral. Su rol fue diseminar noticias falsas y una supuesta “investigación” sobre las elecciones brasileñas de 2022, buscando socavar la democracia.
La policía subraya que las actividades de estos conspiradores se organizaron en seis núcleos, siendo Cerimedo una pieza central en el aparato de mentiras. Su nombre resuena con una estrategia infame: ser un “mafioso argentino” famoso por generar estrategias de desinformación que buscan polarizar y controlar la narrativa política, tácticas que supuestamente “ayudaron” a llegar al poder a figuras extremistas como Bolsonaro y Milei.
La presencia de una figura con este historial en el equipo de campaña del candidato Nasry Asfura eleva la preocupación en un momento donde las elecciones en Honduras están en la más alta tensión.
La conexión del asesor con la planificación de un golpe de Estado y la diseminación masiva de información falsa cobra una gravedad indiscutible, especialmente ante una contienda electoral tan ajustada que demanda la máxima transparencia y el respeto irrestricto a la voluntad popular.
La participación de Cerimedo en la política hondureña expone el riesgo de que las mismas tácticas de desinformación y polarización utilizadas en Brasil puedan ser aplicadas en el país, buscando manipular el resultado y deslegitimar el sistema electoral. Es crucial que la población y las autoridades electorales presten atención a esta figura que opera bajo la sombra de la ilegalidad internacional.
Su presencia es la garantía de un intento de desestabilización diseñado para anular la voluntad popular. El plan es simple pero devastador: utilizar las redes sociales y la guerra sucia digital para que, ante un panorama tan cerrado, el resultado no pueda ser validado, permitiendo que la corrupción y el saqueo se mantengan en el poder.
Se trata del argentino Fernando Cerimedo, cuya conexión con procesos golpistas y campañas de desinformación en el extranjero se vuelve de máxima relevancia en medio de una elección presidencial tan cerrada.
Cerimedo, conocido como un influenciador de derecha y exasesor de La Libertad Avanza (el partido del presidente argentino Javier Milei), no es una figura menor. El argentino figura como el único extranjero señalado en la grave causa del intento de golpe de Estado en Brasil contra el presidente Lula da Silva.
En la investigación de 884 páginas de la Policía Federal brasileña, Cerimedo es mencionado 66 veces y se le acusa de ser un actor clave en el Centro de Desinformación y Ataques al Sistema Electoral. Su rol fue diseminar noticias falsas y una supuesta “investigación” sobre las elecciones brasileñas de 2022, buscando socavar la democracia.
La policía subraya que las actividades de estos conspiradores se organizaron en seis núcleos, siendo Cerimedo una pieza central en el aparato de mentiras. Su nombre resuena con una estrategia infame: ser un “mafioso argentino” famoso por generar estrategias de desinformación que buscan polarizar y controlar la narrativa política, tácticas que supuestamente “ayudaron” a llegar al poder a figuras extremistas como Bolsonaro y Milei.
La presencia de una figura con este historial en el equipo de campaña del candidato Nasry Asfura eleva la preocupación en un momento donde las elecciones en Honduras están en la más alta tensión.
La conexión del asesor con la planificación de un golpe de Estado y la diseminación masiva de información falsa cobra una gravedad indiscutible, especialmente ante una contienda electoral tan ajustada que demanda la máxima transparencia y el respeto irrestricto a la voluntad popular.
La participación de Cerimedo en la política hondureña expone el riesgo de que las mismas tácticas de desinformación y polarización utilizadas en Brasil puedan ser aplicadas en el país, buscando manipular el resultado y deslegitimar el sistema electoral. Es crucial que la población y las autoridades electorales presten atención a esta figura que opera bajo la sombra de la ilegalidad internacional.
Su presencia es la garantía de un intento de desestabilización diseñado para anular la voluntad popular. El plan es simple pero devastador: utilizar las redes sociales y la guerra sucia digital para que, ante un panorama tan cerrado, el resultado no pueda ser validado, permitiendo que la corrupción y el saqueo se mantengan en el poder.
