La Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) advirtió que Honduras enfrenta una crisis silenciosa en el sistema público de salud, al revelar que apenas se ha ejecutado el 59% del presupuesto destinado a la compra de medicamentos, a tres meses de finalizar 2025.
Según datos oficiales de la Secretaría de Finanzas, el presupuesto aprobado para la Secretaría de Salud (Sesal) este año sufrió una reducción de L353 millones, pasando de L29,270.66 millones en 2024 a L28,917.99 millones en 2025.
Esta disminución representa un retroceso en la garantía del derecho a la salud, especialmente para los sectores más vulnerables que dependen exclusivamente del sistema público.
La ejecución presupuestaria total de la Sesal hasta septiembre fue de apenas 64%, y en el rubro específico de medicamentos –con un presupuesto de L2,284 millones– solo se han utilizado L1,340.1 millones, lo que equivale al 59%. Además, la línea presupuestaria para compra de medicamentos sufrió una reducción de L851.9 millones, es decir, 37% menos que el año anterior.
Una veeduría social realizada por ASJ y la Red Nacional de Veedores Sociales en junio reveló que 59% de los pacientes y 63% del personal médico considera que el acceso a medicamentos debe mejorar.
El estudio también mostró que uno de cada cuatro pacientes no recibe sus tratamientos completos y que 38% padece enfermedades crónicas que requieren atención continua.
El informe también destaca que 35% de los pacientes encuestados no tiene ningún ingreso mensual, lo que los obliga a depender totalmente del sistema público para recibir atención médica.
ASJ instó a la Secretaría de Salud, liderada por la ministra Carla Paredes, a ejecutar con eficiencia los recursos asignados, realizar compras oportunas y garantizar tratamientos completos.
También pidió mejorar la infraestructura hospitalaria, reducir los tiempos de espera y realizar las cirugías pendientes.
Finalmente, la organización exhortó al próximo gobierno a priorizar una mayor inversión en salud pública, recordando que Honduras invierte apenas 3% del PIB en salud, la mitad del 6% recomendado por la OMS.
