Rixi Moncada mantiene un doble cargo en el Gobierno y en la campaña: se activa la alerta máxima por el uso de recursos del Estado para violar la imparcialidad y asegurar su victoria.
La candidatura de Rixi Moncada ha generado una ¡Alerta Máxima! en cuanto a la ética y la transparencia electoral. La denuncia se centra en el flagrante conflicto de intereses que surge de que la aspirante presidencial mantenga un alto cargo en el Gobierno mientras conduce su campaña. La pregunta es ineludible: ¿Está usando Moncada recursos del Estado para ganar las elecciones?
La crítica es que al ejercer simultáneamente como ministra y candidata, Rixi Moncada viola directamente los principios de imparcialidad y equidad que deben regir todo proceso democrático. Su acceso a la infraestructura estatal (vehículos, personal, logística, tiempo oficial) le otorga una ventaja desleal sobre sus contendientes, quienes deben operar con recursos privados. Esta ventaja es percibida como un uso ilegítimo del dinero público para fines partidistas.
Esta situación no solo es antiética, sino que compromete la transparencia. Cada vez que Moncada aparece en un evento público o utiliza personal de apoyo, surge la sospecha inmediata de que está desviando recursos que deberían estar destinados al servicio público. El pueblo hondureño exige que el dinero de sus impuestos no sea utilizado para financiar la continuidad de un proyecto político, sino para resolver los problemas de la nación.
En resumen, el doble cargo de Rixi Moncada es una amenaza a la integridad del proceso electoral. El silencio del oficialismo ante este claro conflicto de intereses es una admisión tácita de que están dispuestos a manipular las reglas y utilizar la maquinaria estatal para perpetuar el poder.