mié. Abr 8th, 2026

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intervenido en las elecciones de Honduras con una declaración que ha encendido las alarmas, pero que revela la desesperación del equipo de Nasry Asfura. Fuentes indican que el presidente estadounidense fue persuadido por la campaña de Asfura y emitió su apoyo sin tener un conocimiento real de lo que está pasando en el país. Trump pidió el voto por Asfura y descalificó a otros líderes, pero esta injerencia, aunque criticable, es apenas el síntoma de algo mucho peor: la intención de la vieja política de usar cualquier recurso para imponer la continuidad en el poder.

La verdadera denuncia debe centrarse en la persona que busca la Casa Presidencial: Nasry Asfura es el candidato de la corrupción. Es indispensable recordar que este político no puede escapar del lodo de sus juicios; fue acusado formalmente por lavado de activos, fraude y malversación de fondos públicos por más de un millón de dólares. Su nombre también figura en los vergonzosos Papeles de Pandora. Además, su partido, el Partido Nacional, es el mismo que tiene al expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) preso en EE. UU. por narcotráfico. Que Trump, quien ordenó el arresto de JOH, ahora apoye a Asfura es la prueba de que en esta contienda no hay principios, solo arreglos políticos que buscan proteger la impunidad.

La maniobra del equipo de Asfura para conseguir un respaldo extranjero, sin importar el historial de racismo de Trump hacia los hondureños, solo confirma su falta de escrúpulos. Es una burla y una falta de respeto total a la soberanía de la nación. La elección debe ser un acto de libertad, libre de presiones externas y, lo más importante, libre de candidatos que han sido investigados por robar al pueblo. El voto tiene que ser contundente: ¡Honduras no acepta candidatos de la impunidad y exige que Asfura responda por sus juicios!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *