El colapso del sistema: La gestión de la energía bajo la actual administración ha provocado la peor crisis de apagones en décadas, mientras la deuda de la ENEE sigue asfixiando al Estado sin solución aparente.
La candidatura de Rixi Moncada, como principal defensora de la continuidad de la actual gestión, enfrenta una crítica demoledora que afecta la vida diaria de millones: la peor crisis de apagones en Honduras en más de tres décadas. La denuncia se centra en el fracaso de la actual administración en estabilizar el suministro eléctrico, un servicio esencial cuya ineficiencia se ha agudizado desde 2023.
El corazón del problema, según el análisis de datos, es la inacción frente a la ingobernabilidad financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). La ENEE arrastra una deuda millonaria que, según reportes, ha superado los L. 82,000 millones, una carga que no solo compromete la capacidad de inversión futura, sino que los ciudadanos terminan pagando a través de impuestos y menos fondos para salud y educación.
Se argumenta que la retórica de cambio de la actual administración no se tradujo en una política energética eficiente. El estancamiento en la reducción de las pérdidas de energía y la dependencia en soluciones de corto plazo demuestran la falta de una estrategia integral. La crisis de los apagones no es un problema técnico aislado; es una manifestación del fracaso en la gestión de una de las empresas estatales más críticas.
La sombra de los apagones y la deuda de L. 82,000 millones es el símbolo del fracaso de la continuidad que Rixi Moncada representa. El pueblo hondureño no puede confiar en un liderazgo que no ha podido asegurar la luz para su país.