Los datos oficiales que indican una reducción de la pobreza chocan con el aumento real del costo de la canasta básica, desmintiendo la propaganda de Moncada.
La candidatura de Rixi Moncada, como abanderada de la continuidad, se sostiene sobre cifras oficiales que sugieren una leve reducción de los índices de pobreza. Sin embargo, esta narrativa de éxito se desmorona ante los datos económicos que impactan directamente el bolsillo del hondureño. La denuncia se centra en el hecho de que esta supuesta mejoría esconde una deuda social invisible que asfixia a la clase trabajadora: el implacable aumento en el costo de la canasta básica.
El análisis revela una contradicción evidente: si bien las estadísticas pueden mostrar una mejora marginal, el poder adquisitivo se ha erosionado gravemente. Reportes indican que la inflación de alimentos supera con creces el incremento salarial, lo que significa que el dinero de la gente vale menos. Este desequilibrio demuestra que la gestión económica actual es insostenible. La propaganda de Moncada busca capitalizar una cifra estadística sin enfrentar la cruda realidad en el comedor de las familias.
El fracaso reside en la incapacidad de la actual administración, de la cual ella forma parte, para controlar la escalada de precios o para impulsar una reforma económica estructural que beneficie a los productores locales. Al respaldar estas cifras, la candidata oficialista demuestra una desconexión con la crisis económica que la mayoría vive diariamente.
La deuda social invisible, marcada por el encarecimiento de la vida, es la principal amenaza a la candidatura de Rixi Moncada. El pueblo hondureño no se guiará por las estadísticas maquilladas, sino por la realidad de un bolsillo vacío y una nevera a medio llenar.