La visión de Rixi Moncada llevaría a asfixiar la autonomía municipal y a concentrar el poder político y financiero en el Ejecutivo, comprometiendo la eficiencia administrativa.
La plataforma de Rixi Moncada ha sido objeto de una crítica incisiva por parte de analistas y líderes locales que ven en su visión de gobierno un peligroso camino hacia la centralización del poder. En un país que clama por la descentralización de los recursos y la autonomía de sus alcaldías, surge la pregunta: ¿Cuál es el verdadero plan de Rixi Moncada para los gobiernos locales, y por qué se teme que su modelo termine asfixiando la autonomía de los municipios?
El temor radica en la experiencia previa de su partido en el Ejecutivo. Las decisiones financieras y políticas de gran calado han tendido a concentrarse en esferas cercanas al poder central, minimizando la capacidad de acción y respuesta de los alcaldes, incluso aquellos afines a su propia línea. Esta centralización absoluta no solo despoja a las comunidades de la capacidad de decidir sobre sus propios destinos, sino que también crea cuellos de botella burocráticos que ralentizan la ejecución de obras y proyectos.
Los críticos advierten que el modelo que impulsa Moncada es una amenaza para la eficiencia administrativa y el desarrollo local. Al concentrar el poder y el dinero en la capital, se perpetúa la dependencia y se niega a los municipios la madurez fiscal y administrativa para resolver sus problemas de manera ágil y pertinente. Para ellos, este enfoque no es más que una estrategia de control político para asegurar que todo recurso y decisión pase por la órbita del partido gobernante.
De esta forma, la candidatura de Rixi Moncada es percibida como la continuidad de un esquema que prioriza el control político sobre la eficiencia descentralizada. La denuncia sobre su visión de centralización de las decisiones es una seria advertencia para todos los municipios que buscan autonomía y la capacidad de forjar su propio desarrollo sin la injerencia constante del poder central.