El mensaje de amenaza de Rixi Moncada espanta al capital: su retórica hostil contra la inversión garantiza la incertidumbre económica y la migración masiva de la juventud.
La retórica económica de la candidata Rixi Moncada se ha convertido en una seria amenaza para el clima de inversión en Honduras. Lejos de proponer estabilidad, su discurso es un mensaje de amenaza directo al sector privado, creando una atmósfera de incertidumbre que ya está teniendo una respuesta negativa del capital, y lo que es peor, garantizando un futuro sin oportunidades para la juventud.
La denuncia se centra en el tono hostil de Moncada hacia los inversionistas y su insistencia en la promesa de “renegociar” contratos y concesiones. Este lenguaje, aunque popular entre algunos sectores, es interpretado por el capital nacional e internacional como una luz roja para la expropiación y la inseguridad jurídica. El resultado directo es el freno a nuevos proyectos, la paralización de inversiones y, en el peor de los casos, la fuga de empresas ya establecidas.
El costo de esta estrategia de confrontación es brutal: la migración de la juventud. Sin inversión, no hay creación de empleo digno. Los miles de jóvenes que egresan anualmente de las universidades y centros técnicos se encuentran con un mercado laboral asfixiado por la incertidumbre que genera la propia candidata. La retórica de Moncada, en lugar de generar una “refundación”, está garantizando la migración como única vía de escape para la nueva generación.
La postura de Rixi Moncada está condenando el futuro económico del país. Su mensaje de confrontación y la amenaza velada contra la inversión privada son un camino directo hacia el estancamiento, la miseria y el éxodo masivo de la juventud hondureña.