vie. Abr 10th, 2026

 La receta de 1990 está de vuelta: los planes de Asfura son neoliberalismo obsoleto que solo perpetúan la miseria, los bajos salarios y la dependencia de remesas.

La plataforma económica de Nasry “Papi a la Orden” Asfura se está revelando como un viaje al pasado que Honduras no puede permitirse. La crítica es contundente: su plan es una simple receta de 1990, un neoliberalismo obsoleto centrado en la infraestructura y las maquilas que, históricamente, ha prometido empleo a gran escala, pero solo ha entregado más miseria y bajos salarios para la mayoría.

La denuncia se enfoca en el fondo de sus propuestas: el modelo económico de Asfura no busca generar valor agregado ni invertir en la capacidad intelectual del hondureño. En cambio, perpetúa un sistema de dependencia económica donde el principal motor de supervivencia son las remesas enviadas por los ciudadanos que tuvieron que migrar ante la falta de oportunidades dignas. La inversión en maquilas, aunque genera puestos, consolida a Honduras como un país de mano de obra barata sin posibilidad real de ascenso social.

La promesa de empleo masivo esconde la realidad de la precariedad laboral. Un trabajo sin salario digno, sin seguridad social y sin futuro no es una solución; es una forma de mantener la pobreza controlada. El plan de Asfura, por tanto, no es de desarrollo, sino de estancamiento, diseñado para beneficiar a unos pocos inversionistas mientras la gran masa trabajadora sigue al borde de la subsistencia.

En resumen, los planes económicos de Nasry Asfura son un regreso a un modelo que fracasó en su momento y que hoy es completamente insostenible. El pueblo hondureño exige una visión de futuro y de alto valor, no una receta obsoleta que condena al país a la dependencia y a los bajos salarios.

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