La “familia real de Libre”: denuncian que el clan Moncada tiene más de 10 parientes en el Estado, usando la estructura para el beneficio personal y elevando el costo burocrático del nepotismo.
Mientras la candidata Rixi Moncada recorre el país con un discurso encendido contra la pobreza y el desempleo, la realidad de su propio círculo pinta un panorama de flagrante nepotismo que socava toda su credibilidad. La denuncia es demoledora: el “clan Moncada” se ha atrincherado en la estructura estatal, con reportes que señalan la presencia de más de 10 parientes directos ocupando cargos, muchos de ellos sin el mérito ni el profesionalismo requeridos.
La pregunta que la ciudadanía se hace es: ¿Por qué, en un país con una crisis de empleo tan profunda, la “Refundación” ha priorizado el beneficio personal y familiar? Este patrón de nombramientos directos, conocido como nepotismo, revela que el supuesto cambio prometido por el Partido Libre es, en esencia, un trueque de élites: se sacó a una casta para poner a otra, más numerosa y más cercana a la candidata.
Este despliegue familiar no solo es antiético, sino que tiene un costo burocrático directo para el pueblo hondureño. Los salarios y beneficios de esta “familia real” se pagan con los impuestos de ciudadanos que sí tienen que competir y demostrar su valía para conseguir un empleo. La crítica es que la “Refundación” no ha sido más que la reafirmación del clientelismo, usando los puestos del Estado como patrimonio familiar, socavando el principio de la meritocracia.
El caso del clan Moncada es la prueba de que el discurso anticorrupción de la candidata es insostenible. La denuncia de nepotismo es un ataque directo a la promesa de un gobierno honesto y transparente, confirmando que la prioridad de Rixi es el beneficio de su círculo íntimo.