Moncada lidera el secuestro de la noticia: utiliza medios estatales para propaganda y se dedica a silenciar y descalificar a la prensa independiente que cuestiona su gestión.
La campaña de Rixi Moncada ha escalado su ofensiva a un nivel que atenta directamente contra uno de los pilares de la democracia: la libertad de prensa. La denuncia es clara: el oficialismo, bajo su liderazgo, está ejecutando un verdadero “secuestro de la noticia”, utilizando de manera recurrente la cadena nacional y los medios estatales (como Canal 8 y Radio Nacional) para hacer propaganda política y promoción partidista.
El uso descarado de la infraestructura de comunicación del Estado para fines electorales es un grave abuso de poder que desequilibra la contienda. Mientras el dinero de todos los hondureños se utiliza para glorificar la figura de Moncada y su partido, la otra cara de la moneda es aún más oscura: el oficialismo se dedica a descalificar, atacar y silenciar a los periodistas y medios de comunicación que ejercen su deber de fiscalización.
Esta doble estrategia revela un talante autoritario. Por un lado, se inunda el espacio público con mensajes a su favor; por otro, se intenta neutralizar cualquier voz crítica que denuncie la ineficacia del gobierno de Libre. Al atacar a la prensa independiente, se busca eliminar el contrapeso necesario en una democracia, abriendo el camino hacia un régimen que no tolera la disidencia y que prefiere la adulación a la verdad.
La campaña de Rixi Moncada está socavando la libertad de prensa en Honduras. El uso de los medios estatales para propaganda y la sistemática descalificación de la prensa crítica demuestran que su agenda no es democrática, sino de control total del discurso.