El religioso peruano Ciro Quispe López, quien recientemente presentó su renuncia como obispo de Juli, ha sido acusado de mantener 17 relaciones secretas con distintas mujeres, según información divulgada por The Times.
De acuerdo con la investigación, algunas de las mujeres descubrieron la existencia de otras amantes, lo que provocó conflictos entre ellas. Paola Ugaz, periodista peruana que tuvo acceso al caso, relató:
“Una monja que era una de las amantes de Quispe estaba celosa de una abogada que el obispo también estaba viendo y envió información sobre sus aventuras a una tercera amante, que se peleó con la abogada”.
El Vaticano habría iniciado la investigación luego de que un periodista local publicara un reportaje sobre las supuestas amantes del obispo. Además, audios, fotos y videos compartidos por el religioso con las mujeres circulaban en redes sociales, aumentando el interés de la Santa Sede en el caso.
El obispo Ciro Quispe López, de la prelatura de Juli (Puno), fue apartado de su cargo tras revelarse una amplia trama de relaciones sentimentales, corrupción y malversación de fondos, según una investigación que conmocionó a la Iglesia peruana, publicada por Infobae.
En julio de 2024, medios locales como la revista Hildebrandt en sus trece y Sin Fronteras documentaron que el obispo mantenía relaciones simultáneas con al menos diez mujeres, incluyendo religiosas y novicias. Audios, videos y testimonios de exempleadas revelaron encuentros íntimos dentro de las instalaciones eclesiales, así como un control riguroso sobre las visitas y amenazas a quienes denunciaban los hechos.
La investigación también destapó irregularidades económicas: contratos sospechosos, adjudicación de obras y bienes a parejas del obispo, y desvío de fondos internacionales, sumando más de 100.000 soles destinados a programas sociales.
Ante las evidencias, el Vaticano envió un visitador apostólico, el obispo Marco Cortez Lara, quien recopiló pruebas físicas y testimoniales. Finalmente, el papa León XIV aceptó la renuncia de Quispe López, de 51 años, mucho antes de la edad canónica para el retiro episcopal. Diversas denuncias penales y canónicas permanecen abiertas.
La decisión del Vaticano ha sido aplaudida como un mensaje de transparencia y justicia, reforzando la responsabilidad de la Iglesia frente a casos de abuso de poder y corrupción.
